¿Sacrificamos privacidad por comodidad?

Tigo Panamá | 16 de noviembre, 2021

¿Sacrificamos privacidad por comodidad?

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A la hora de acceder a aplicaciones y sitios web pocos se preguntan ¿Sacrificamos privacidad por comodidad? Quizás por desconocimiento, pero, aunque no lo sepa en la red se corren riesgos.

Sin dudas, todas las personas disfrutan la comodidad, tanto que una vez se acostumbran es muy difícil desprenderse de ella. Pues bien ¿a quién no le gusta recibir un trato especial y personalizado? Quizás a contadas personas. Con esta idea en mente, muchos sitios web y empresas se preocupan por utilizar los datos de los usuarios para hacerles más cómoda su experiencia. Y hasta aquí todo parece estar bien. Pero ¿cuánta privacidad sacrificamos por comodidad? La pregunta puede incomodar, la respuesta permite ver la realidad.

Lo cierto es que la comodidad facilita la realización de tareas en la red. Por ejemplo, que el dispositivo reconozca al usuario evitándole escribir desde cero cada vez que accede. O tal vez, el reconocimiento facial que supone una identificación única y expedita. ¿Y qué hay de las sugerencias automáticas acorde a los gustos del usuario?

En la actualidad, es usual entrar a sitios que solicitan datos personales. Para nadie es una novedad, es costumbre. Simplemente, se llenan los datos y se recibe el acceso. En muchos casos, piden acceder a términos y condiciones que casi nadie lee, pero que si aceptan. Así como hay páginas que te obligan a facilitar datos o en caso contrario declinar de utilizarlas.

¿Qué se recibe a cambio de datos? ¿Es la comodidad que brinda la tecnología una trampa? Aunque parece de ciencia ficción, poco a poco, se automatizan los procesos y el usuario se adapta. Pocos, se preocupan por lo mucho que las empresas conocen sobre ellos. Más allá de los procesos de anonimización, existe identificación y trazabilidad que son desconocidas por la mayoría de los usuarios.

¿Sacrificamos privacidad por comodidad?

La respuesta es afirmativa, el usuario promedio está dispuesto a facilitar información a cambio de maneras más simples de obtener lo que busca. Es decir, si logra navegar de forma más ágil dará los datos sin poner oposición. Otros, indican que si los sitios le aseguran que sus datos están protegidos es suficiente. Tal cual lo lee, hay confianza porque el usuario asume que las compañías invierten en su protección.

Entre tanto, tome unos minutos para leer acerca de los datos que deja con solo acceder a la red: Tienes una huella digital y derecho al olvido.

Continuando con el tema de la privacidad y lo fácil que es obtener todo al alcance de un clic, es tan normal ceder datos por comodidad que se hace automáticamente. Pocas veces, cuestionamos si la privacidad es o no negociable.

Por ejemplo, en las redes sociales, una vez se tiene un perfil creado, lo primero que se hace es «colgar o postear» información. ¿Cuánta de esta información es personal? ¿Cuántos tienen perfiles privados? De hecho, es tan sencillo olvidar que otros observan que muchos padres ceden la privacidad de niños menores colocando las fotos y videos de sus hijos.

Mientras unos ceden datos, otros usan datos y hay los que desean hacer uso ilícito de esos datos. Por ello, las empresas se enfrentan al dilema de recolectar, cuidar y asegurarlos. Y darles uso transparente para comodidad de los usuarios.

«En realidad, ¿quién es más individuo, el que se mantiene fuera de la red por miedo a ser «controlado», o el o la que lucha por darse a conocer al mundo entero dentro de la red? Creo que el segundo.»

Artur Serra
tecno antropólogo
Imagen: Pixabay

Falsa sensación de protección

En palabras sencillas, se usa tecnología para facilitarle al cliente el proceso, para conocerlo yofrecerle lo que busca. Asimismo, los datos que se recogen se transforman en una preocupación de ciberseguridad.

¿Duda qué esto sea así? Haga un ejercicio personal, acceda a su cuenta bancaria en línea ¿se preguntó si es segura? Es poco probable, usted asume que el banco cuida de su seguridad. Otro ejemplo, revise su historial de búsquedas en la red. ¿Olvidó borrarlo? Sí, hay registro de los últimas visitas que ha realizado. Intente entrar a un sitio de productos médicos, lo más seguro le pida datos de sus padecimientos y enfermedades. ¿Lógico? Tal vez, pero ¿sabía que sus datos médicos son información sensitiva? La siguiente frase lo resume: “En la Red, el mayor enemigo de la privacidad es la propia comodidad”

“Los críticos de los controles de edad aseguran que, en nombre de la seguridad de las personas, podrían poner en peligro la privacidad de los usuarios, limitar la libertad de expresión y perjudicar a las comunidades que se benefician del anonimato en línea.” 

The New York Times

Es cierto, todo es más fácil, pero ¿a qué costo? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Si hackean a las empresas que administran sus datos personales? Internet facilita la vida, pero no es segura. Cada día, en la red se enfrenta el desafío de proteger y protegerse. ¿Sabe cómo hacerlo?

Antes de continuar, tome unos minutos y lea Turismo y Big Data para atraer visitantes, el artículo indica que “sea como sea, a los visitantes se les observa, se les sigue para atraerlos.”

Imagen: Pixabay

¿Cambiaron las redes sociales el sentido estricto de la palabra privacidad? 

¿Qué es privacidad digital? Es el derecho de los usuarios de sitios web para decidir qué datos personales quieren compartir y cuáles no. Por lo tanto, las personas que usan Internet deberían decidir qué información dan y cuál no. Y hacerlo sin presiones.

“Uno no tiene memoria de lo que ha subido en los últimos diez años a las redes sociales, ni de los correos electrónicos que ha mandado, ni los sitios en que ha estado y han quedado mapeados a través de Android. Estoy convencida de que la gente no es consciente ni de que lo que da voluntariamente, si encima un porcentaje altísimo de los datos los generan nuestros dispositivos móviles, las aplicaciones, los sistemas operativos que llevamos incorporados, y los generan de manera invisible.”

Paloma Llaneza-Abogada

¿Qué está bien, qué no lo está? Solo usted tiene la respuesta. Y en función de ella hará uso de su derecho a la privacidad.

«Compartir datos, ceder su privacidad es el precio a pagar para tener acceso a la mayoría de servicios online.» Al ser conscientes de ello, es más sencillo tomar decisiones.

Actualmente, se invierten muchas horas en producir contenido. Siendo gran parte de ellos, detalles íntimos de los usuarios y cómo viven. Lo asombroso es qué hacen conscientemente. Parece que olvidan que las aplicaciones viven y se financian a través de datos.

Ahora bien, cada persona es libre de decidir cómo y qué información personal comparte, también de adoptar medidas para proteger su privacidad. ¿Ya lo está haciendo? ¿Sacrificamos privacidad por comodidad?

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